martes, 12 de abril de 2016
martes, 1 de marzo de 2011
NUEVO ATAQUE A INTERNET
Hoy quiero hablarles del virulento ataque a Internet que deslizaba ayer, en su editorial “La Opinión de Zamora”. Amparándose en unas reuniones que viene realizando la Asociación de Editores de Diarios Españoles, nuestro periódico local se desata en lamentos contra la “falsa arcadia digital” y el “culto al individualismo” que conlleva.
Continúa con una cerrada defensa corporativa de la profesión que, nos aclara, se enseña en la facultad, pero también –y aquí se acuerda del currinche y de los tan rentables becarios- sólo se aprende en las redacciones.
“En caso de duda, haz periodismo”, ordena. Y aquí le vienen a uno a la cabeza las dudas metódicas que deben caber en las cartesianas molleras de Pedro J. Ramírez o Salvador Sostres en El Mundo; de Carrascal o Cesar Alonso de los Ríos e ABC; de Luís del Pino y Guillermo Dupuy en Libertad Digital; de los cerebros de La Razón; de Carlos Dávila y compañeros mártires en La Gaceta y en Intereconomía; del inefable Jiménez Losantos… En fin, y me callo porque sólo dispongo de un par de minutos y estos excepcionales y “objetivos” profesionales darían para escribir un testamento…
Dice también el editorialista de “La Opinión” que “Internet sirve para domesticar a las masas haciendo el juego al poder” y que se trata sólo de “una sobreinformación hábilmente manipulada”. Ya no están solas las famélicas gentes de las discográficas y la industria del cine demonizando al coco.
Desautoriza a comentaristas y blogueros siempre que no aparezcan también en los medios de pago produciendo las oportunas plusvalías, recordándonos literalmente que “sólo los grandes diarios de referencia tienen las competencias necesarias y la capacidad para explorar las grandes toneladas de información que se producen” ¡Toma suficiencia! No sigo con la lista anterior porque, insisto, haría falta una novela radiofónica por entregas.
Pero no vayan Uds. a pensar cosas raras… Yo siento un enorme respeto y envidia por los periodistas decentes. Por eso llevo años haciendo estos comentarios semanales que me cuestan bastante trabajo.
Concluye, finalmente, el editorial diciendo que “La Opinión de Zamora se dedica a buscar la verdad posible entre todos los zamoranos de buena voluntad”, ¿La verdad posible? ¿Cómo se entiende eso? ¿La que da de comer y permite que se mantenga el periódico? ¡Haber empezado por ahí!
martes, 22 de febrero de 2011
EL ANIVERSARIO DEL 23-F
Llevo tres días leyendo y viendo en la televisión las muchas conmemoraciones del 30 aniversario del 23-F, que se celebra mañana.
De entre las múltiples tonterías que he leído y escuchado –lo “heroicos” que resultaron aquellos 350 próceres de la soberanía popular, aunque sólo 3 se quedaran sentados; lo mal que lo pasó sin tabaco el pobre Bono, teniendo que fumarse los celtas de Gómez Llorente; los biberones que tomaba la jovencísima Patricia Conde; o como nos parecemos a los norteamericanos que tampoco olvidan que estaban haciendo cuando se cargaron a Kennedy- hay una cosa que quiero resaltar aquí, porque de alguna manera afecta a esta Zamora que elegí para vivir hace más de 20 años.
Me refiero al testimonio que prestó, en la birria de programa que se partió la Sexta, el más cunero de nuestros nunca bien ponderados diputados: me refiero a Gustavo Arístegui que, aunque no se si conoce siquiera la provincia de vista, lleva casi tres años representándola en el Congreso.
Gustavito, que tenía 17 años en aquel momento y que era hijo del, por entonces, nada menos que Gobernador Civil de Guipúzcoa, ha contado que se colocó en la solapa una bandera constitucional y se lanzó a la calle a pegarse con la extrema derecha golpista...
Lo cierto es que su visión fue muy beneficiosa para mi insuficiencia renal… Disculpen ustedes la grosería, pero me meaba de risa… Literalmente.
La verdad es que, digan lo que digan Javier Cercas, Francisco Laína y tantos y tantos más, en el 23 F hay muchas cosas que siguen sin estar claras. Golpe duro, golpe blando, golpe gaullista… ¿Por qué se empeña el rey, contra el criterio de Suárez y de Gutiérrez Mellado en traer a Madrid, desde Lérida, al general Armada, para nombrarle nada menos que Segundo Jefe del Estado Mayor Central? ¿Cómo es que no estaban intervenidos los teléfonos de militares que se sabía estaban implicados en el golpe? ¿Qué papel jugó el CESID en todo esto?…
Pero no se preocupen: tampoco sabemos quien mató a Kennedy
martes, 15 de febrero de 2011
LA GALA DE LOS GOYA
Interesado, sobre todo, por el discurso del ya dimitido presidente de la Academia de Cine, el domingo por la noche vi en televisión la gala de entrega de los premios Goya, que cumplía su 25 aniversario. Ayer, he pasado parte de la tarde buscando en Internet las reacciones a lo expuesto por Alex de la Iglesia, que he de confesar que me gustó bastante.
En la búsqueda he tropezado con un artículo que firma NEGA (LCDM) y que publica Kaosenlared, una revista electrónica y foro de discusión que recomiendo vivamente a los oyentes.
NEGA, que se confiesa estudiante de comunicación audiovisual, aparte de algunos exabruptos que no es fácil compartir, dice algunas verdades como puños y me voy a permitir dedicar mi comentario semanal a la glosa de alguna de sus opiniones.
Es cierto que resulta chocante y un poco de risa oír los lamentos de “esos que dicen morirse de hambre [y] desfilaban con sus trajes de diseño y sus joyas de alta alcurnia. `Te queda muy bien el vestido´, comentaba un paparazzi. ´Gracias, Carolina herrera estará muy contenta´, respondió la expresidenta de la Academia y actual muerta de hambre, Aitana Sánchez Gijón.” No parecía sino que los famélicos eran como aquella Rosalía Pipaón de la Barca, la De Bringas, que describiera Galdós en el siglo antepasado y que sólo cenaba acelgas para poder hacer frente a sombreros y cancanes que lucir en los teatros a los que acudía siempre con invitaciones de favor y “gratis causa”.
Decía NEGA también que a él le gusta ir al cine y que prefiere la pantalla gigante y el sonido envolvente que la menuda pantalla de su PC portátil. Pero dice que no tiene dinero para ir al cine todas las semanas. “No deja de ser irónico –añade- que nos exijan visitar las salas de cine mientras abaratan el despido, nos hacen trabajar hasta los 67 años y nos reducen la pensión.”
Dice también: “Nos llaman ladrones, somos los mismos que vamos a ver sus películas ¿o son tan ingenuos que piensan que al cine sólo va una reducida elite que carece de conexión a internet y que nunca baja una película por principios? ¿Son gilipollas? Mucho me temo que sí […] Nos llaman ladrones, el mensaje que a duras penas disfrazan es claro: el que quiere disfrutar de la cultura que la pague, el que no, que se joda y mire programas basura en la tele, que son gratis.”
Habla también de lo que cobran bastantes de estos divos que se lamentaban de su suerte y hace, además, una encendida defensa del ya expresidente de la Academia.
Yo me uno a esa defensa de Alex de la Iglesia, un buen director de cine y un hombre inteligente que ha sabido modificar sus posiciones cuando le han demostrado que no tenía razón y encima dimite de un cargo para dejarlo claro.
martes, 8 de febrero de 2011
LA PLAZA DEL ALCALDE
La noticia es del jueves pasado, pero yo la he conocido ayer escuchando la radio: el alcalde de Fermoselle, que lo es desde 1992 y siempre por el Partido Popular, Manuel Luelmo, ha decidido renombrar la plaza mayor de su pueblo dándole nada menos que su propio nombre: Hasta este año, y recuerdo a los oyentes que estamos en 2011 y tenemos una Constitución que se dice democrática desde 1978, las calles principales del pueblo conservaban los nombres de Francisco Franco, Calvo Sotelo, Primo de Rivera o Sanjurjo.
En un prodigio de modernidad democrática, el Sr. Alcalde ha decidido, finalmente, cambiar estos nombres, pero ha pensado que nadie mejor para sustituirlos que los propios alcaldes que han ido pasando por tan importante cargo, incluyendo cuatro del franquismo, aunque mucho me temo que, aunque elegidos, franquistas han continuado siendo casi todos, pues parece ser que uno que no lo era, sólo duró en el cargo 15 meses.
Esto si que es memoria histórica de la buena… ¿No queríais caldo? ¡pues tomad tres tazas! Y la plaza mayor para mí, que para eso vivo en ella.
A Fermoselle hace algunos años que no voy: recuerdo del pueblo sus calles en cuesta con larguísimas numeraciones estilo calle Alcalá o Bravo Murillo y las numerosas placas que recordaban las donaciones en memoria de una tal Conchita Regojo, cuya familia parece ser que hizo mucho dinero surtiendo de vestuario al ejército franquista durante nuestra guerra civil.
También he recordado el caso de “soberanía popular” que Unamuno cuanta a propósito de Fermoselle, en su libro “Mi vida y otros recuerdos personales”. Habla D. Miguel de “el Doroteo”, un fermosellano que emigró a Argentina, donde, al parecer, oyó hablar con admiración de aventureros como Juan Moreira o Pastor Luna, héroes del gauchaje, y optó por convertirse, al regresar a su pueblo, en matón y valiente profesional.
Andaba, a su regreso, revuelto el pueblo por unos arriendos de consumos con que unos cuantos ricachos agobiaban a sus paisanos. Los consumeros emplearon al Doroteo para cobrar sus recibos y en poco tiempo acabó convirtiéndose en una especie de sheriff con mando absoluto en los destinos del pueblo: detenía, castigaba y cometía toda clase de abusos que las autoridades amparaban.
La cosa llegó hasta el jueves del Corpus de 1901, cuando pretendió parar un baile en la plaza y un vecino le hizo frente: el valentón se arrugó y arrojó la navaja mientras se retiraba para acudir al revolver. Entonces el pueblo reaccionó, persiguió al Doroteo, cercaron la casa donde se escondía y sólo lo dejaron cuando yacía moribundo en una de las habitaciones. “Y es así –dice Unamuno- como fue cazado y linchado el Doroteo en Fermoselle, el día del Corpus”.
No creo yo que haya que llegar a tanto… Pero una buena patada de los follacos –que así se suele llamar también a los de Fermoselle- en algunas asentaderas municipales, simplemente metiendo el voto en la urna el próximo mes de mayo, me parece un acto de higiene democrática.
martes, 1 de febrero de 2011
PACTO POR LAS PENSIONES

Quería yo hablarles hoy del pacto sobre las pensiones y de la sorpresa que no deja de producirme el que algunas gentes que se llaman de izquierda celebren el engendro, cuando menos, como un mal menor, en estos momentos en que, por lo visto, sólo pintan bastos.
Como ya he dicho otras veces, tengo gusto por la historia y el asunto no deja de recordarme a aquel contemporáneo español del Conde-Duque de Olivares, que afirmó, ante el declive imparable del Estado y del Imperio, y para justificar el fracaso de las reformas del Conde-Duque: “Es así que nos vamos acabando, pero, en otras manos, habríamos acabado más presto”.
El problema es que, con su actitud, los sindicalistas mayoritarios favorecen que el presto, presto, acabemos en otras manos que supongan precisamente su final definitivo y entonces si que será el llanto y el rechinar de dientes. Ojalá no se pueda decir, en estos inicios del siglo XXI, de la grandeza de los sindicatos históricos, aquello que Quevedo decía de nuestro Felipe IV El Grande: “Si, grande como los hoyos del campo, mas grande cuanto más tierra le quitan”
Yo también fui ala huelga el 29 de septiembre pasado, y me manifesté en las calles de Zamora, y me descontaron un pastón de mi ya recortada nómina. Por eso me molesta tanto que gente como Luís García Montero digan que celebra este acuerdo porque ha conseguido recortar los recortes.
Pero volvamos a la historia, que tengo la tensión muy alta y debo cuidar mi insuficiencia renal. Cuenta Hobsbawm que cuando el primer ministro francés, Edouard Daladier, que era bastante cabroncete, regresaba a París, tras haber firmado en septiembre de 1938 el famoso Pacto de Munich, que permitía a Hitler tragarse Checoslovaquia y crucificaba definitivamente a la República Española, temía los reproches de sus ciudadanos por la bajada de pantalones. Al contrario, en la estación lo recibieron con vítores y algarabía festiva. Daladier, despectivamente dijo: “bande de cons”, que viene a ser algo así como; “¡Banda de gilipollas!”
No puedo dejar de pensar que alguno de los sindicalistas que han firmado el pacto de las pensiones, cuando vea tanto ditirambo para la racionalidad y responsabilidad de los sindicatos, piense lo mismo: “¡Que partida de gilipollas!”.
martes, 25 de enero de 2011
ORDENANZA DE RESIDUOS
Marichu me dice que mis comentarios parecen, a veces, lecciones de Historia. No es raro, se trata de mi verdadera vocación y ahora que ya voy para viejo, es conveniente, en este y otros ámbitos, procurar hacer siempre lo que más le complace a uno. No obstante, y aunque no siempre lo consiga, procuro no despegarme mucho de “los eventos consuetudinarios que acontecen en la rua”, ya saben, de lo que pasa en la calle.
Hoy quería yo hablarles del duque de Sesto, un atildado aristócrata famoso por sus amoríos y alcahueterías en el último tercio del siglo XIX: tuvo añores con las dos famosas hijas de Doña María Manuela a las que, según un conocido cuplé que cantaba Concha Piquer, solicitaban todos los majos de Granada. Pero, como decía su madre:
“Paca ha de llamarse Duquesa de Alaba
y Eugenia señora de un Emperador”
Efectivamente, Doña Francisca de Guzmán y Portocarrero sería duquesa de ese título y Eugenia se casó con Napoleón III después de haberse intentado suicidar por el duque de Sesto, bebiendo una poción de fósforo.
Como alcahuete se hizo notable por proporcionarle a Alfonso XII varias de sus queridas, como las cantantes de ópera Adela Bor-ghi o Elena Sanz, intentando comprometer a su propia hijastra, María de Morny, en amoríos con el rey. La cosa llegó a tanto que la reina María Cristina llegó a abofetear en público al rijosillo duque.
Si traigo a colación al señor duque, es porque ayer leí en la prensa que la nueva Ordenanza de residuos de nuestro venerando Ayuntamiento establece fuertes sanciones por escupir, orinar, sacudir alfombras o tirar colillas en la calle, además de prohibir arrojar octavillas o hacer pintadas.
Inmediatamente me vino a la memoria una anécdota del duque de Sesto cuando fue alcalde de Madrid, nombrado por O´Donnell en 1858. Como un día se mojara sus lindos zapatos en lo que le pareció una micción de algún vecino desaprensivo, dictó un bando, con multa de 20 pesetas de la época, para quienes utilizasen la calle en tales menesteres. La musa popular replicó de inmediato:
“¿Cuatro duros por mear?
¡Caramba, que caro es esto!
¿Cuánto lleva por cagar
el señor duque de Sesto?
En Zamora nos está haciendo falta un buen rapero…
martes, 18 de enero de 2011
ELOGIO DEL PIRATA
Ayer, por fin, me llegó mi último regalo de navidades. Este me lo he hecho yo solito: desconfiando, a la vista de la información de la red, de las bondades del comercio justo y autóctono que promueve AZECO, y ayudado por manos más expertas y políglotas, decidí comparar por Internet y en el centro del Imperio, un lector de libros electrónicos. Como elegí mal la fecha –las puñeteras navidades- el aparato ha tardado más de un mes en llegarme, pero, por fin, ayer, un diligente empleado de una compañía de transportes internacionales, puso en mis manos el invento.
Yo soy decididamente torpe en esto de las nuevas tecnologías –sólo dispongo, a veces, de un teléfono móvil que pone a mi disposición la Junta para las guardias de la Inspección de Trabajo y cuando manejo un teclado tengo que buscar las letras una a una…- pero la demora en la entrega, me ha permitido, en este mes largo, irme descargando de la red multitud de libros raros, artículos de revistas electrónicas y un sinnúmero de cosas que me tienen anonadado.
No puedo decir, como Dorio de Gadex, que nunca leo a mis contemporáneos, pero Tedy Bautista y la Sra. Sinde pueden estar tranquilos respecto a los sacrosantos derechos de autor: jamás descargaré libros de Fernando Savater, Javier Marías o Elvirita Lindo, mientras pueda bajarme las “Vidas Paralelas” de Plutarco o la “Poética” de Luzán completa.
En el tomo 2 de las “Poesías” de Menéndez Pelayo, que me he descargado de la Biblioteca Cervantes Virtual, encuentro una epístola, dirigida a sus amigos de Santander con motivo de haberle regalado la “Biblioteca graeca” de Fermín Didot. Don Marcelino empieza comentando su llegada, como yo la de mi regalo:
“Al fin llegaron… desde el turbio Sena
que la varia y gentil ciudad divide…”
para decir, unos versos más adelante, cómo se siente:
“Tal siento palpitar eterna vida
entre las muertas hojas de estos libros,
del tiempo y la barbarie vencedores,
que ahora vuestra amistad pone en mi mano”
Hecho el oído al endecasílabo, me he atrevido a añadirle tres versos:
“Pues tal me siento yo, hackers amigos
que colgáis en la red cosas tan varias
que no bastan diez vidas para verlas…”
Sólo me queda citar, una última vez, a D. Marcelino y a mi padre:
“Que pena morirme cuando aun me queda tanto por leer”
martes, 11 de enero de 2011
FUNCIONARIOS
Esto del “empleo público” empezó como el caldo de gallina… No, no es que otra vez les transmita mis ganas de fumar. Me refiero a que empezó, como el caldo, con los despojos…
Cada vez que cambiaba el partido en el poder, el triunfador, como un general después de una batalla, repartía el botín –los despojos- en forma de empleos remunerados entre sus incondicionales, pelotas o paisanos. Aparecía, así, un cortejo de cesantes hambrientos que sólo esperaba la vuelta de la tortilla para acceder a tan apreciadas sinecuras.
Galdós en sus “Episodios Nacionales” –“Mendizábal”- retrataba a D. José del Milagro que, en los inicios del régimen liberal, ya había pasado por catorce intendencias y sufrido siete cesantías.
Mesonero Romanos reflejó en sus “Escenas Matritenses” el tipo de cesante en la figura de D. Homobono Quiñones, a quien el “curioso parlante” aconseja una “oposición”, pero no una para ingresar en alguna Administración, sino la “oposición política”, ministerial que pueda ser “sistemática” o “de circunstancias”.
El ejemplo más representativo y definitivo del cesante, el D. Ramón de Villaamil de “Miau”, lo ambienta Galdós en los primeros años del régimen canovista. El apellido no es gratuito: Villaamil, como hay mil en la Villa y Corte y en el resto de villas y ciudades de España.
El sistema de despojos –“spoil system”- acompañó al régimen liberal y su supuesta alternancia política. En España, los intentos de López Ballesteros, todavía en el absolutismo, el Estatuto de Bravo Murillo en 1852 o el Estatuto de O´Donnell en 1866, no sirvieron para arreglar nada. La Restauración, con su turno pacífico, intensificó el despojo, y habrá que esperar a 1918, tras la Revolución rusa y las amenazas de las Juntas de Defensa, imitadas por los funcionarios, para que un gobierno de concentración, presidido por Maura, elimine de hecho la cesantía política, aunque el término no se suprimiría hasta 1954, y aunque, como consecuencia de la guerra civil, el despojo y botín de puestos públicos creciera hasta límites insospechados.
Surgió así el funcionario “de carrera” que se integraba claramente en la burguesía al disponer ya de una propiedad: el puesto “en propiedad”, la carrera…, lo que supuestamente lo hacía inmune a los bandazos políticos.
No obstante, y a pesar de esas buenas intenciones, además del peligro que supone la exclusiva defensa de los intereses de esa clase burocrática, todavía queda el peligro del mal uso político de esos intereses. Así se puede explicar que unos funcionarios, en una reivindicación salarial, amenacen con no ir a los actos electorales del partido que gobierna su institución, o incluso con montar una agrupación electoral de funcionarios agraviados, con la sana y exclusiva intención de hacer la puñeta al político de turno.
martes, 4 de enero de 2011
FUMANDO ESPERO
Tendría yo unos doce años cuando en la calle de la ese, que unía Serrano con la Castellana en Madrid, fumaba mis primeros cigarros: unos “paxton” que Prieto, un compañero de curso, había sustraído hábilmente a su señora madre. También recuerdo, poco después, unos purazos de 30 centímetros que el general Salcedo, padre de otros compañeros de colegio, debía reservar para mejores fines… La calle de la ese ya no existe, fue demolida para hacer el puente que une Juan Bravo con Rubén Darío, por encima de la Castellana, y los puros los he sustituido por mi magnífica colección de pipas de todos los tamaños.
Desde entonces, y a pesar de los tropiezos de mi fementida salud, no he dejado de fumar un solo día de mi vida, ni siquiera en los sótanos de la Dirección General de Seguridad, donde la única amabilidad que se consentían los “grises” de guardia era darte fuego, del que te habían profesionalmente privado en el preceptivo cacheo de recepción; ni siquiera en el doliente lecho hospitalario, donde siempre me las ingenié para burlar la vigilancia de las maternales enfermeras.
No puedo hacer reproches a mi voluntad,
“la voluntad, eso si
mueve montes, seca pontos
no conozco mas que tontos
que tuvieran voluntad”-,
porque tampoco he intentado dejar de fumar ni una sola vez y con ello me he evitado los traumáticos resultados del fracaso.
2011 comienza con la estúpida y descomunal prohibición de fumar en casi cualquier sitio. Habré de volver a esa ya soñada calle de la ese de mis doce años o buscar oscuros y recónditos callejones de esta Zamora de adopción, alejados de parques infantiles, colegios o institutos, donde poder dar rienda suelta a mi pasión por el humo: somos Píramo y Tisbe yo y mi pipa.
Y seguiré fumando a escondidas mientras me afean la conducta unas subnormales supersanas que gastan ochocientos euros mensuales en dietas estrictas para parecerse cada vez más a Belén Esteban. No se crean, que lamento coincidir en esto con el listo de Javier Marías, con el que, por lo demás, no coincido en casi nada.
Y seguiré fumando, aunque se empeñen en que fumar sea un riesgo laboral. ¡riesgo laboral es que no te permitan jubilarte hasta los 67 o más años y que no le dejen a uno morirse de lo que le salga de los santos huevos!
martes, 28 de diciembre de 2010
LA DEMOCRACIA Y CHILLIDA
Ayer leía la columna de Antonio Baños, que hablaba del “gesto artístico” que suponía el que unos cacos de Getafe hubieran robado un Chillida para vendérselo a un chatarrero a cambio de 30 euros. No era un acto de ignorancia, decía, sino un gesto supremo de subversión artística: una demoledora “performance” sobre la verdadera función del arte. Si el chatarrero hubiera fundido el Chillida ¿el metal resultante hubiera continuado siendo materia artística?
En el mismo periódico, Isaac Rosa alertaba sobre el peligro del ciberentusiasmo por haber logrado parar, de momento, la ley Sinde: wikileaks se ha topado con los filtros de los magnates de la prensa tradicional y Assange está sufriendo en sus carnes una persecución muy poco virtual. Por otra parte no es lo mismo parar esta ley, que, lamentablemente, puede acabar saliendo por otras vías, que parar la reforma laboral o la ley de las pensiones.
También leo que en el último encuentro secreto, celebrado el 19 de diciembre, entre Zapatero y su ministro de trabajo con los jefes de CCOO. y UGT, el presidente de gobierno transmitió su decisión inamovible de elevar la edad de jubilación a los 67 años y un modelo de negociación colectiva que coincide al cien por ciento con el propuesto por la patronal.
Cuando un presidente de gobierno que se dice socialista sostiene tan inconmoviblemente una postura como esta, en efecto, uno ya duda si lo importante y lo significativo es el hierro o es Chillida, si el verdadero arte de la política es sólo el poder y donde coño resida ese poder, que es la materia y la verdad de la obra de arte.
Probablemente estos idiotas perderán el poder, porque una mayoría cabreada de entre cerca de 20 millones de electores es den una patada en el culo. Y probablemente, con la derecha en el poder, iremos todavía peor: porque lo democrático no es lo que opine un electorado cabreado y ausente. Democrático es lo que reparte poder entre la gente, entre usted y yo, entre todos. Y me temo que no es eso lo que vaya a pasar.
martes, 21 de diciembre de 2010
LA EDAD DE JUBILACIÓN

Parece que están decididos, pese a quien pese, a retrasarnos la puñetera edad de jubilación. Ya en otra ocasión he hablado en estos comentarios de soluciones al estilo de Jonathan Swift, en las que el ingenioso creador de Gulliver proponía, malthusianamente, que para acabar con la pobreza en la católica Irlanda, donde los papistas engendraban y parían niños en exceso, la solución pasaba por cocinar adecuadamente y comerse a los tiernos infantes, demostrando las ventajas económicas evidentes de tales medidas.
Como Uds. y yo somos mucho menos listos que D. Felipe González Márquez y no disponemos de ningún Consejo de Administración como el de Gas Natural-Fenosa que nos coopte a los 68 añitos para ofrecernos más de 200.000 euros anuales; y mucho menos listos aun que D. José María Aznar y de las JONS, que une a los ingresos de su empresa familiar Fazmatella, los derivados de las asesorías de Doheny Global Group (Energía e inversión inmobiliaria), J.E. Roberts (operaciones inmobiliarias), además de las empresas del magnate Robert Murdoch, tendremos que buscar alguna solución más radical para la lamentable jubilación que piensan dejarnos.
Por eso, algo desesperado por la escasez de medidas activas para enfrentarnos a la jodida reforma laboral y, sobre todo, a la maldita jubilación a los 67 años, he pensado en proponerles una medida de resistencia pasiva digna de Jonathan Swift.
Ya que nos quieren retrasar la edad de pasar al bendito estado de jubilación, la medida pasa por no llegar, ni de coña, a esa dorada edad. Basta de sufrido deporte, pilates y zapatilla en interminables paseos que no conducen a ninguna parte. Basta de prohibición de humos y de cuidarnos como gilipollas para vivir unos años donde la mierda de pensión que quieren dejarnos no nos va a llegar ni para pipas.
Reivindiquemos los tiempos de sexo, drogas y rock and roll, reivindiquemos el botellón colectivo y pandillero y, los que ya peinamos canas, metámonos de una sola tacada seis buenas botellas de vino de Toro.
Desengañémonos: los muertos no gstan, ni ponen en peligro el sistema de pensiones.
martes, 7 de diciembre de 2010
FARSA Y LICENCIA DE LA REINA CASTIZA
Abusando de la libertad que la SER y Marichu García me conceden para estos comentarios, hoy, en medio del puente, he pensado en dedicar este a la “Farsa y licencia de la reina castiza”, obra de D. Ramón María del Valle-Inclán, escrita en 1920, aunque no pudo estrenarse hasta 1931, con el advenimiento de la Segunda República y gracias a los buenos oficios de D. Cipriano Rivas Cherif. Este viernes Contratiempo Teatro, grupo de aficionados al que me honro pertenecer, la representa a las ocho y media en el Teatro Principal de Zamora.
En esta obra, cumbre de la farsa expresionista, Valle nos sitúa en la corte española de Isabel II, antecedente inmediato de la España de la Restauración monárquica. Allí, con ironía grotesca, nos cuenta la historia de un chantaje por el que un estudiante sopista y sinvergüenza, amante, entre otros muchos, de la oronda reina, consigue, mediante la venta de dos cartas amorosas con la corona real, nada menos que el arzobispado de Manila.
La puesta en escena sólo ha consentido mantener las acotaciones de presentación de cada acto, ejecutadas magníficamente por Agustín García Calvo, pero si ustedes leen la obra, verán que, además de los versos que dicen los actores, otros, tan buenos si no mejores, definen el decorado, los personajes y sus acciones. Así, para hablar de la reina, leemos:
Lucero se precia con toses de guapo,
ríe la comadre feliz y carnal
y un temblor cachondo le baja del papo
al anca fondona de yegua real.
Al describir la Gran Preboste, posiblemente el inverecundo exprogresista Luís González Bravo, Valle apunta:
El fraque azul abotonado, media guedeja
y la gavina derribada sobre la oreja,
pintando chirlos en el aire con el bastón
hace su entrada el Gran Preboste: un fantasmón.
Y D. Francisco de Asís de Borbón, rey consorte de adornada voz de eunuco, bien hubiera merecido los versos que luego le dedicará en la serie del Ruedo Ibérico:
Paquito Natillas
es de pasta flora
y orina en cuclillas
como una señora
o:
Y Don Francisco de Asís
sacando la minga muerta
en el quicio de una puerta
lloriquea y hace pis.
martes, 30 de noviembre de 2010
LA EMBAJADA DE EEUU
Yo no sé si los oyentes recuerdan una vieja canción de Ángel Parra que se titulaba “Los embajadores”. Tenía una letra curiosa:
Las embajadas son como espadas
que están clavadas en la ciudad.
Tienen jardines que son mononos
y secretarios que como monos
cortan el pasto de la mansión.
Seguían en el mismo estilo varias estrofas, alguna de las cuales todavía recuerdo:
Estos palacios están muy lacios,
nadie respeta la tradición
de caballeros muy bien planchados
y perfumados que meten goles a mi nación.
Y terminaba:
Por fin señores, las embajadas
cada cinco años en Washington
reciben pagos por los servicios
que le han prestado a esa nación.
La canción me ha venido a la memoria con las últimas revelaciones de Wikileaks: de los famosos 250.000 documentos obtenidos, 3620 son de la Embajada Estadounidense en Madrid y de ellos 103 son secretos y 898 confidenciales y demuestran que los tres embajadores de los últimos 6 años se han dedicado a presionar, cuando no a espiar, a todo quisque en este país, desde el Rey, Zapatero, Rajoy, González o Aznar, hasta ministros, jueces, fiscales, empresarios y representantes de todas las instituciones del estado. Mientras aquí nos rompemos la cara por un trocito de soberanía y por una transferencia de más o de menos, con el “amigo americano” somos mucho más condescendientes y el patriotismo, constitucional o no, se vuelve “wash and wear” como las camisas.
El señor embajador amenaza con perder la paciencia y aquí se achanta hasta el gato. Desde luego, calientan poco las brasas de Numancia y a Viriato se le arruga hasta el pomo de la espada.
martes, 23 de noviembre de 2010
LOS CONDONES Y EL PAPA
Estaba indignado. Mi hermano Santiago, que es jefe de la sección de oncología ginecológica en el Hospital de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife, estaba indignado con las últimas declaraciones del Papa sobre los preservativos.
Efectivamente, en el libro-entrevista del periodista alemán Peter Seewald, Benedicto XVI considera justificado el uso del condón en casos extremos, como por ejemplo la prostitución masculina. Mi hermano, que no se cansa de aconsejar su uso a sus pacientes, sean de la ideología que sean o practiquen la religión que practiquen, me cuenta que ninguna, en tan difíciles circunstancias, ha rechazado su consejo, pese a todas las prohibiciones que se empeña en imponer la Iglesia Católica.
Yo, que ya soy viejo, aunque no lo parezca y hace ya años leí, entre el asombro y el asco, un libro como el Levítico, para intentar entender toda la casuística supuestamente moral que pretenden imponer las llamadas religiones del libro (ya saben todo aquello de la inmundicia del flujo, las efusiones del semen y el sacrificio de tórtolas o pichones…), creo haber entendido el trasfondo de las declaraciones papales, aunque, desde luego, no hayan resuelto todas mis dudas.
Lo que viene a decir es que, como, de momento, en las relaciones entre hombres no existe el peligro de la concepción, cuando haya riesgo, puede usarse el maldito preservativo. El asunto me ha traído a la cabeza los “Casos de Conciencia”, diálogo moral que Joaquín López de Barbadillo atribuye a D. Antonio Alcalá Galiano y al Duque de Rivas. Pregunta allí el Duque, como podría preguntar ahora cualquier dubitativo parroquiano:
Si un timorato varón
viendo imposibilitada
a su mujer, por preñada
o bien por la menstruación,
cayese en la tentación
de dar, por mera flaqueza
suelta a la naturaleza
por vaso no competente
¿Usted, D. Antonio, siente
que cometerá impureza?
¿Ustedes qué piensan? Yo, como Axterix, que están locos estos romanos.
martes, 16 de noviembre de 2010
BELLO GESTO
La gripe que la semana pasada me tuvo con fiebre y encamado privó a los sufridos oyentes de las manifestaciones de las nauseas que me había originado el domingo anterior la entrevista que Juan José Millás realizó en El País al ciudadano Felipe González Márquez, donde el expresidente, con soltura pedantesca de niño repipi, venía a despejar la equis evidente de una repugnante y simplona ecuación de primer grado (1+x=2, por ejemplo)
Pero como ya ha pasado una semana, quede para Felipotan mi profundo desprecio y voy a hablarles de un bello gesto que me reconcilia con el mundo y me demuestra que todavía existe gente que representa todo lo contrario que los señores de las equis. Me refiero al realizado desde Australia por el artista madrileño Santiago Sierra, al serle concedido el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010. Al día siguiente de su concesión, rechazó el premio y sus correspondientes 30.000 euros –cinco millones de pesetas- porque, como dijo, “no quería colaborar con un Estado que es cómplice de guerras dementes y que, entre otras muchas cosas, dona el dinero común a la banca”.
En la entrevista que le hacía Ángeles García en El País del pasado viernes, precisaba más: “creo haber expuesto con mucha claridad mis razones en mi carta a la Sra. González Sinde. No obstante, y por explicárselo de otro modo, digamos que ni por treinta ni por ochenta mil euros le daré nunca la mano a cómplices de la incoherente barbarie bancaria y militar, ni tampoco a gente que trabaja activamente contra el bien común”
A los que no entienden por qué, si rechaza el premio, aceptó el encargo de trabajar en el Pabellón de España en la Bienal de Venecia, les dice: “Pues es bien simple de entender, en un caso te pagan por una reverencia y en el otro por hacer tu trabajo. Mi trabajo, evidentemente, no es hacer genuflexiones ante nadie”
¡Yo creo que difícilmente podría haberlo dicho mejor!
martes, 2 de noviembre de 2010
UNA ANÉCDOTA
Debe ser porque el 28 de noviembre son las elecciones catalanas y la proximidad y el espíritu de campaña desatan las lenguas de los protagonistas. Ya hemos oído decir, casi a cada uno de ellos, que no piensan aliarse con nadie, que el tripartito no tiene posibilidad alguna y que Convergencia y Unió, antes muerta que sencilla, jamás pactará con el Partido Popular.
Por eso me ha hecho tanta gracia la anécdota que acabo de leer en la recién reeditada biografía de Companys de Ángel Ossorio y Gallardo: Nos encontramos en 1917 en Barcelona; 68 parlamentarios de toda España, desde republicanos a derechistas notorios, pero ajenos al sistema de partidos turnantes, se han reunido en el antiguo edificio del Parque, bajo la presidencia del prócer de la Lliga Catalanista, don Raimundo de Abadal, con objeto de convocar una constituyente que ponga fin al inicuo y destartalado sistema canovista que tiene su base en la oligarquía y el caciquismo denunciados desde hace mucho por Joaquín Costa.
El gobernador civil, don Leopoldo Matos, intima a los reunidos a disolverse y Abadal contesta heroicamente: “No lo haremos sino violados por la fuerza material”. Ni corto ni perezoso, el gobernador pone su mano sobre el hombro del señor Abadal y dice: “Pues yo os violo simbólicamente”. Y, sin más, los 68 héroes se marchan en perfecta tranquilidad.
El epílogo de aquel “paso honroso” lo pone Cambó, líder de la Lliga y futuro colaborador financiero del golpe franquista. Cambó había prometido en la asamblea de parlamentarios “que su partido no apoyaría, ni aceptaría formar parte de ningún gobierno cuya estructura y finalidad no estuviesen de perfecto acuerdo con las conclusiones aprobadas por la asamblea”. Pocos días después el gobierno del liberal García Prieto contaba con dos ministros de Lliga, Ventosa y Rodés, y no pasaría un año sin que el mismo Cambó entrara en el gobierno como ministro de Fomento del conservador Maura.
Como vemos el espíritu de Cambó sigue muy vivo en esta diarrea de declaraciones preelectorales. No es raro, su nieto, Ignasi Guardans, es uno de los más activos miembros de Convergencia y Unió.
Esto suena como los famosos “jamases” del general Prim a la dinastía borbónica. Claro que Prim tuvo la decencia de morirse para no ver en qué se convertía su profecía.
También se nos ha muerto Marcelino Camacho, un hombre coherente que no tiene nada que ver con esta patulea de la que estamos hablando…
martes, 26 de octubre de 2010
WIKILEAKS Y LA "POSTURA COMÚN"
En un artículo de Umberto Eco aparecido este domingo en el diario Público, el ilustre polígrafo italiano se preguntaba por qué los occidentales –incluida en primera línea Dª Carla Bruni- nos horrorizamos ante el anuncio de la posible lapidación de una mujer iraní y somos insensibles a las muchas ejecuciones legales que se realizan en Estados Unidos. Concluye Eco diciendo que a veces piensa, con Cioran, que la creación del mundo se le escapó a Dios de las manos y quedó a cargo de un demiurgo chapucero, torpe y borracho: habría que reformular el quinto mandamiento que ya no sería un “no matarás”, a secas, sino un “no matarás, sin permiso”.
Yo pienso que esta insensibilidad no obedece sólo a la distancia y al aislamiento del insensible, como en aquel conocido experimento psicológico en que se pedía a un sujeto que torturara a otro haciendo girar un reóstato con el que aplicaba supuestas corrientes eléctricas: si se veía y oía al torturado, una persona normal sólo era capaz de una pequeña dosis de dolor; si solamente se le oía, pero no se le veía, las dosis aumentaban notablemente y llegaban al máximo si, a pesar de saber lo que estaba haciendo, no se podía ver ni oír al sujeto pasivo del experimento. No es sólo un problema de distancia y aislamiento, porque hoy día los Estados Unidos e Irán están tan cerca de nosotros como cualquier otra parte del mundo.
El problema es la manera como comunican loas horrores quienes tienen el poder, el inmenso poder, de llegar a nosotros cada día creando eso que llaman opinión. Por eso, las revelaciones de los cerca de 40.000 documentos que constituyen los llamados “Papeles de Irak” han preocupado tanto a los autores del horror, aunque inmediatamente hayan aparecido periodistas que digan que ya se sabe que esas cosas ocurren en todas las guerras.
Yo pienso que esta insensibilidad no obedece sólo a la distancia y al aislamiento del insensible, como en aquel conocido experimento psicológico en que se pedía a un sujeto que torturara a otro haciendo girar un reóstato con el que aplicaba supuestas corrientes eléctricas: si se veía y oía al torturado, una persona normal sólo era capaz de una pequeña dosis de dolor; si solamente se le oía, pero no se le veía, las dosis aumentaban notablemente y llegaban al máximo si, a pesar de saber lo que estaba haciendo, no se podía ver ni oír al sujeto pasivo del experimento. No es sólo un problema de distancia y aislamiento, porque hoy día los Estados Unidos e Irán están tan cerca de nosotros como cualquier otra parte del mundo.
El problema es la manera como comunican loas horrores quienes tienen el poder, el inmenso poder, de llegar a nosotros cada día creando eso que llaman opinión. Por eso, las revelaciones de los cerca de 40.000 documentos que constituyen los llamados “Papeles de Irak” han preocupado tanto a los autores del horror, aunque inmediatamente hayan aparecido periodistas que digan que ya se sabe que esas cosas ocurren en todas las guerras.
Mientras los autores y los cómplices de las matanzas, las torturas y los asesinatos se dan golpes de pecho cada domingo y claman contra el terrorismo, terrorismo, terrorismo –no olvidemos que la guerra de Irak la inició una coalición encabezada por el trío de las Azores- la civilizada Europa no tiene respuesta alguna para esa barbarie. Eso sí, no se apean de la puta moralina cuando se trata de mantener la llamada “postura común” frente a Cuba. ¡Qué repugnante hipocresía!
martes, 19 de octubre de 2010
LOS CONTRATOS DE LA DIPUTACIÓN
Se pongan como se pongan los periodistas, para mi es evidente que la derecha española siempre ha preferido, en lugar de té, chocolate con mojicones. Aquí si ponen un impuesto al té no arrojan al mar, disfrazados de indios, el cargamento de tres barcos; aquí se zampan el té, el chocolate y los mojicones, se quedan con los tres barcos y montan un negocio de regatas para uso propio.
Si les parece que exagero miren el ejemplo del último acuerdo del equipo de gobierno de nuestra venerada Diputación Provincial: suprimir la subasta pública como método de contratación de la institución en las obras de menos de 200.000 euros. La subasta será sustituida por un procedimiento negociado sin publicidad donde sólo serían llamadas tres empresas que deben cumplir los siguientes requisitos: estar inscritas en un registro de licitadores de la propia casa y haber trabajado para la Diputación en los últimos dos años o ser empresas zamoranas pertenecientes a las patronales AZECOP o ASCONZA.
Y esto lo hacen con el cínico argumento de defender el empleo zamorano, como si no fuera evidente que una empresa más eficiente y que se conformara con menores márgenes de beneficios sería mejor, no sólo para el empleo, sino también para el conjunto de los ciudadanos que pagan los impuestos que mantienen a la Santísima Diputación.
Habría que oír los gritos de los patriotas si los malísimos nacionalistas catalanes y vascos se reservaran su mercado exclusivamente para ellos: aunque tuviéramos más tribunales constitucionales que juzgados de primera instancia, no iban a dar abasto.
Lo más graciosos del liberalismo de los diputados provinciales del P.P. es que, al exigir el requisito de pertenecer a AZECOP o ASCONZA, como si no hubiera empresarios zamoranos que no pertenecen a ninguna de las dos, están estableciendo una cláusula “closed shop” que hoy no apoyan ni los más celosos defensores del poder sindical, porque viene a derivar en la sindicación obligatoria.
Pero ya se sabe: a esta derecha la educaron sus papás y sus abuelitos en el patriótico grito de “si ellos tiene ONU, nosotros tenemos dos”.
Si les parece que exagero miren el ejemplo del último acuerdo del equipo de gobierno de nuestra venerada Diputación Provincial: suprimir la subasta pública como método de contratación de la institución en las obras de menos de 200.000 euros. La subasta será sustituida por un procedimiento negociado sin publicidad donde sólo serían llamadas tres empresas que deben cumplir los siguientes requisitos: estar inscritas en un registro de licitadores de la propia casa y haber trabajado para la Diputación en los últimos dos años o ser empresas zamoranas pertenecientes a las patronales AZECOP o ASCONZA.
Y esto lo hacen con el cínico argumento de defender el empleo zamorano, como si no fuera evidente que una empresa más eficiente y que se conformara con menores márgenes de beneficios sería mejor, no sólo para el empleo, sino también para el conjunto de los ciudadanos que pagan los impuestos que mantienen a la Santísima Diputación.
Habría que oír los gritos de los patriotas si los malísimos nacionalistas catalanes y vascos se reservaran su mercado exclusivamente para ellos: aunque tuviéramos más tribunales constitucionales que juzgados de primera instancia, no iban a dar abasto.
Lo más graciosos del liberalismo de los diputados provinciales del P.P. es que, al exigir el requisito de pertenecer a AZECOP o ASCONZA, como si no hubiera empresarios zamoranos que no pertenecen a ninguna de las dos, están estableciendo una cláusula “closed shop” que hoy no apoyan ni los más celosos defensores del poder sindical, porque viene a derivar en la sindicación obligatoria.
Pero ya se sabe: a esta derecha la educaron sus papás y sus abuelitos en el patriótico grito de “si ellos tiene ONU, nosotros tenemos dos”.
martes, 5 de octubre de 2010
TRINIÁ
“Triniá, mi Triniá
la de la trenza morá
carita de nazarena
con la Virgen Macarena
yo te tengo compará.
Algo tu vida envenena
qué tienes en la mirá
que no me pareces buena
Triniá, ay Trini, ay Trini, mi Triniá.”
Desde el domingo por la noche no me quito esta copla de la cabeza.
la de la trenza morá
carita de nazarena
con la Virgen Macarena
yo te tengo compará.
Algo tu vida envenena
qué tienes en la mirá
que no me pareces buena
Triniá, ay Trini, ay Trini, mi Triniá.”
Desde el domingo por la noche no me quito esta copla de la cabeza.
Es evidente que la rubia ministra de Sanidad no tiene la trenza morada, ni ese misterio en los ojos que atemoriza a los pintores de las mujeres fatales, pero, ¿Qué quieren ustedes?, la libre asociación es así de irracional y llevo casi dos días tarareando inconscientemente la cancioncilla.
Les digo esto porque a mí el triunfo de Tomás Gómez sobre Trinidad Jiménez en las primarias de Madrid me ha dejado completamente frío. Lo decía la semana pasada Francisco Bustelo en “El País”: hubiera sido preciso saber si alguno de los candidatos se situaba en el ala izquierda del PSOE, en el centro o en el sector más liberal y derechista. Se debiera haber conocido la postura ideológica de los contendientes respecto a los muchos problemas que afectan al difícil futuro de la mayoría de ciudadanos. Pero nada de esto se ha producido en el circo mediático montado alrededor del acontecimiento.
La pugna ha sido puramente personal entre dos ambiciones, cruzadas por los recelos, envidias, zancadillas y pequeños rencores entre los miembros de un aparato anquilosado por las jerarquías burocráticas de quienes hacen una profesión de la inquietud política de la ciudadanía. Democracia de imagen, ni siquiera imagen de democracia.
No es que yo pretenda que, a estas alturas, vuelvan a liarse a puñetazos, como hicieron Luís Araquistain y Julián Zugazagoitia el día de la elección de D. Manuel Azaña como presidente de la República, pero entonces ser socialista y defender una determinada política, quería decir algo. Desde luego, Gómez y Jiménez no son Indalecio Prieto, ni Margarita Nelken. Y da pena: a mí me da pena.
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